ORACIONES PARA TODO MOMENTO. Parte II

Más o menos como una planta necesita del agua y de abono para crecer y desarrollarse, el camino divino colocado en nuestra alma ; al momento del bautismo no puede crecer y desarrollarse hasta alcanzar su madurez propia y única ( o sea la plenitud de la « época de Cristo » que corresponde a cada uno de nosotros), sin el pan de los sacramentos y del agua de la oración ! Así sea el que sea nuestro estado de vida (laico o consagrado) y nuestras ocupaciones personales, profesionales, o públicas, la actitud interior de recogimiento ante Dios es la primera actitud de la oración, la actitud que nos vincula con aquella que es nuestra Fuente, la Fuenta de toda vida.

 

  SOLO TU ME ATRAES

Jesús, mi Dios, mi redentor,
mi amigo, mi íntimo amigo, mi corazón, mi cariño:
aquí vengo para decirte, desde lo más profundo de mi corazón y con la mayor sinceridad y afecto de que soy capaz,
que no hay nada en el mundo que me atraiga,
sino Tú sólo, Jesús mío.
No quiero las cosas del mundo.
No quiero consolarme con las criaturas.
Sólo quiero vaciarme de todo y de mí mismo,
para amarte sólo a Ti.
Para Ti , Señor, todo mi corazón, todos sus afectos,
todos mis cariños, todas sus delicadezas.
Oh Señor, no me canso de repetirte:
nada quiero, sino tu amor y tu confianza.

Te prometo, te juro, Señor, escuchar siempre tus inspiraciones, vivir tu misma vida.
Háblame muy frecuentemente en el fondo del alma
y exígeme mucho,
que te juro por tu corazón hacer siempre lo que Tú deseas,
por mínimo o costoso que sea.
¿Cómo voy a poder negarte algo
si el único consuelo de mi corazón
es esperar que caiga una palabra de tus labios, para poder satisfacer tus gustos?
Señor, mira mi miseria, mi debilidad.
¡Llévame antes de que te niegue algo que Tu quieras de mí!
¡Señor, por tu Madre! ¡Señor, por tus almas!
Dame esa gracia...

Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa

OH MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.

 

ORACIÓN DE LOS NOVIOS

En mi corazón, Señor, se ha encendido el amor por una criatura que tú conoces y amas.

Tú mismo me la has hecho encontrar y me la has presentado, como un día en el paraíso terrenal presentaste Eva a Adán, para que el hombre no es­tuviese solo.

Te doy gracias por este don que me llena de una alegría profunda, me hace semejante a ti, que eres el amor, y me hace comprender el valor de la vida que me has dado

Haz que no malgaste esta riqueza que tú has puesto en mi corazón: enséñame que el amor es un don y que no puede mezclarse con ningún egoísmo; que el amor es puro, y no puede quedar en ninguna bajeza; que el amor es fecundo, y desde hoy debe producir un nuevo modo de vivir en los dos.Te pido, Señor, por quien me espera y piensa en mí; por quien ha puesto en mí toda la confianza para su futuro; por quien camina a mi lado: haznos dignos el uno del otro; que seamos ayuda y modelo.Ayúdanos en nuestra preparación al matrimonio, a su grandeza, a su responsabilidad, a fin de que, desde ahora, nuestras almas dominen nuestros cuerpos y los conduzcan en el amor.

POR LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

Padre del cielo, estamos preocupados por nuestros hijos, por la educación que debernos darles. Nos han dicho que debemos vivir cerca de ellos y también, saber alejarnos a tiempo, educarlos con fortaleza y amarlos sin imposiciones.
Vemos que se nos escapan, Señor, y por eso te los confiamos una vez más, sin abdicar de nuestra misión de padres.
Nuestro amor es nuestra fuerza, por eso mantennos unidos a los dos, para que nuestros hijos vivan también unidos y sean semejantes a nosotros. No permitas que se desvíen.
Ensancha nuestros horizontes a fin de que sepamos darles espacio para vivir libres. Que por afán de ganárnoslos, no seamos cómplices de sus debilidades.
Te lo pedimos a ti, fuente de todo amor, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

INSTRUMENTO DE PAZ

Señor:

Haz de mi un instrumento de vuestra paz:
donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga yo perdón;
donde haya discordia, ponga yo armonía;
donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo la fe;
donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas, ponga yo la luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría;
que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar;
en ser comprendido, como en comprender;
en ser amado, como en amar:
porque dando, se recibe;
olvidando, se encuentra;
perdonando, se es perdonado;
muriendo, se resucita a la Vida.

(S. Francisco de Asís.)

VEN ESPÍRITU DIVINO

Ven, Espíritu divino
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.


 

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amen

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